Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2013.2

“Me enferme, y mi pastor me animó a hacer un pacto con Dios y a entregarle todo el dinero que tenía. Me prometió que en breve el Señor, me concedería todo lo que yo deseaba – salud, prosperidad, ya que Dios estaría obligado a cumplir con su parte del acuerdo. La bendición comenzaría a fluir y desaparecería la maldición. Han pasado cinco meses desde el día que pacte con Dios, pero nada ha ocurrido, ¿Será que estoy en pecado o bajo maldición?”  Este es el testimonio de muchas personas que caen bajo las garras del mal llamado “Evangelio de la prosperidad”  Esta corriente evangélica que promulga que la voluntad de Dios es que sus hijos sean felices y se mantengan siempre sanos, o de lo contrario la pobreza, las enfermedades y cualquier clase de sufrimientos son considerados como maldición.

La entrada del nuevo milenio ha traído en el orden ideológico nuevas formas de pensamiento en lo económico, lo tecnológico, y el aspecto posmodernista. Además de esto, la globalización, y los nuevos sistemas de mercados, las comunicaciones, los flujos injustos de los capitales, van marcando en nuestra sociedad una lucha desigual. Unos acumulan grandes riquezas en base al desarrollo y capacidad gerencial de sus componentes, y otros luchan en la miseria, tratando de salir de ese mar de pobreza, enfermedad, hambre, escasez y explotación.

Al entorno de estos núcleos se levanta la iglesia. ¿Cómo puede la iglesia  tener un mensaje equilibrado en el momento que tiene dentro de su seno a estos dos núcleos de creyentes? Por un lado, los hermanos que tienen de alguna manera una condición económica  favorable, luchan por no bajar de su status de vida y se afanan por aumentar sus riquezas, por el otro lado están los desposeídos, que luchan también por alcanzar mejores niveles de vida, tratando de aumentar sus ingresos, en otras palabras, la mentalidad moderna es la prosperidad económica por sobre cualquier cosa.

Como solución a este problema, surge en el seno de la iglesia evangélica el “mensaje salvador” de la teología de la prosperidad.  Esta teología ha encontrado terreno fértil en Latinoamérica, donde los márgenes de desigualdad económica son tan marcados, y donde las luchas de clases y status han marcado en la historia quienes son los que tienen el poder.

Como dice Alvin Góngora:

“El surgimiento dentro de la iglesia de una mentalidad orientada hacia la búsqueda y obtención de bienes…pone una vez mas sobre el tapete el antiguo problema de la relación entre fe y  riquezas, bajo la condición de que las riquezas fueran el resultado de la obediencia a Dios (Dt, 26) y contribuyendo así al bienestar común y a la restitución del pobre a su dignidad  (Ex. 22:25-27; Lv. 25: 35-38; Dt. 15:1-11)… para la teología de la prosperidad  el aspecto de la riqueza o pobreza, se marca en términos de causa y efecto.  El nivel de prosperidad de un creyente, de un ministro, una congregación o una organización cristiana refleja tanto la intensidad de su fe como el grado de aprobación del Señor…y el grado de miseria de otro marca la desobediencia y la maldición y por supuesto la desaprobación divina.  La  realidad cotidiana, por su parte, marcada por largas recesiones en países industrializados y frustraciones de planes de ajuste en América Latina nos da suficientes elementos para admitir que las riquezas no es un bien de fácil conquista…Sin embargo la promesa de prosperidad proclamada desde los púlpitos resulta cada vez mas atractiva”[1]

La teología de la prosperidad no está marcada por un postulado de doctrinas estructuradas sistemáticamente. Es más bien una actitud  alimentada por pensamientos que se conceptualizan desde los púlpitos. Con sus aciertos o dificultades y distorsiones teológicas, el evangelio de la prosperidad, representa una corriente dañina que tenemos que analizar con la inteligencia que nos da el Espíritu Santo, para que tengamos la capacidad  y sabiduría de separar la cizaña del trigo (Mat. 13:30) en un momento de cosecha, y donde tenemos que cuidar lo que tenemos.

 

Orígenes de la teología de la prosperidad.

Nadie da un dato exacto de cuando se originó esta corriente teológica. Algunos la ubican en los años cincuenta, cuando varios evangelistas de Estados Unidos de Norteamérica comenzaron a tener grandes cruzadas exitosas, especialmente con la manifestación de sanidades divinas, y llegaban grandes multitudes para ser sanados de sus enfermedades. Una de las figuras de ese tiempo era Oral Roberts, quien transmitía sus campañas por televisión, y debido a los altos costos que demandaba esta empresa, se vio en la obligación de implementar métodos eficaces para levantar fondos. Roberts predicaba el concepto de que dar es como sembrar una semilla, que después, al ser cosechada, produciría una abundante prosperidad material. Así como una semilla sembrada en buena tierra se multiplica, las ofrendas que se dan generosamente también serán multiplicadas.

El desarrollo de esta corriente teológica quedó en manos de otros predicadores, que requerían de millones de dólares.  Algunos de estos fueron Kenneth Hagin, Jim Bakker y Kenneth Copeland, entre otros. El énfasis de la mayoría de los exponentes de esta corriente fue y sigue siendo: la sanidad divina, milagros de todo tipo y  la prosperidad económica en gran escala.  Otro ejemplo fue el evangelista A.A. Allen, quien predicaba que podía mandar a Dios que cambiara los billetes de un dólar por billetes de veinte dólares. Ofreció  “la cuenta individual de milagros” como punto de contacto para la obtención de milagros personales.

Pero fue Essex William Kenyon, nacido en nueva York en 1867, quien legó el concepto “lo que afirmo, poseo” y llegó a ser el precursor de la “súper fe”. A Kenyon se le atribuye el desarrollo de la teología de la prosperidad como una corriente viva, con las enseñanzas de la llamada “Confesión Positiva” .

Sin duda alguna que los medios masivos de comunicación, han servido para que esta corriente se expanda rápidamente, y ha encontrado en latinoamérica adeptos fieles.

El Dr. Alberto Roldan afirma que la teología de la prosperidad se remonta en su genealogía al pensamiento de Franz Mesmer, Mary Baker Eddy y Norman Vincent Peale y su “pensamiento positivo”.  Prosigue diciendo que el neopentecostalísmo toma muchos principios de la posmodernidad, y que la “teología de la prosperidad” es una de ellas. A través de los diferentes medios de comunicación y desde los pulpitos, esta teología se ha difundido a todos los sectores cristianos.

A continuación presento los postulados principales sobre los cuales se mueve la teología de la prosperidad.

  1. La pobreza, la enfermedad y la muerte son una maldición.

La teología de la prosperidad afirma que la pobreza, la enfermedad, y la muerte son resultado directo de la maldición en que las personas y los cristianos se encuentran.   Hagin dice: “la maldición o pena por haber quebrantado la ley es triple: La pobreza, la enfermedad, y la muerte segunda”

  1. La motivación para dar consiste en invertir en el Reino.

La carnada principal de la teología de la prosperidad es que Dios en forma milagrosa aumentará  la economía  de los creyentes, y para que los cristianos inviertan en ese “Reino”, hablan de que esto es la “obra de Dios”.

  1. La fe es una fuerza que debe ser canalizada para conseguir el objeto anhelado.

Este es uno de los aspectos más llamativos de esta corriente,  y tiene que ver con la fe. Para ver al dinero multiplicado  y otros milagros económicos extraordinarios es necesario tener el recurso poderoso de la fe. La fe es el ingrediente principal de esta corriente, pues es como el motor que hace caminar esta idea.   La declaración de Copeland en este aspecto es contundente: “La fe es una poderosa fuerza.  Se trata de una fuerza tangible, al manifestar fe, Dios se activa, al manifestar temor, el diablo se activa.

Según Gouvea Mendonca, a través de las  exposiciones de sus seguidores se aprecian características especiales de la “teología de la prosperidad”:

  1. La aplicación de sistemas empresariales de prestación de servicios o de oferta de bienes religiosos mediante recompensa pecuniaria, con modernos sistemas de marketing.
  2. Distanciamiento de la Biblia, la cual es usada en forma de trampolín, sin ningún rigor hermenéutico o exegético.
  3. La inexistencia de comunidad, ya que la relación más bien se sitúa entre “Empresa” y “Cliente”
  4. Intenso ambiente de magia. Según Silveira Campos.  Los que promulgan la teología de la prosperidad  recurren a los siguientes mecanismos de persuasión:
  5. La repetición, para ahuyentar de la prosperidad, el raciocinio crítico y la duda.
  6. En las expresiones hay un claro rechazo del sufrimiento, la enfermedad, y la pobreza.

 

Las deficiencias de la teología de prosperidad.

Muchos de los pensamientos que menciono en esta parte se basan en diferentes documentos extraídos de diferentes fuentes electrónicas, y otros de archivo personal.  (Alvin Góngora, Rodrigo Diaz. Dr. Alberto Roldan, monografías.com )

1.        En relación a que la pobreza, la enfermedad y la muerte son el resultado de la desobediencia a ley, se puede decir que: Esto puede ser parcialmente cierto si se maneja desde el punto de vista que todos estos males son el resultado del pecado original, y que Dios puede usar  estos medios para santificarnos y él glorificarse.  La teología de la prosperidad no toma en cuenta además, que estos fenómenos se dan dentro de un nivel social y estructural en donde la opresión y la explotación de los poderosos sobre los débiles son realidades que claman al cielo por justicia y equidad, y sobre este aspecto el teólogo de prosperidad califica de malditos a los pobres, los enfermos y moribundos.

Delatándose de esta manera como una ideología neoliberal, (que deshecha lo aparentemente inútil como son los marginados) los teólogos de esta corriente tampoco toman en cuenta que muchos cristianos están desposeídos, no por falta de oración ni de fe, porque quizás son los que mas oran y creen, y si sufren desnutrición, desventajas educativas, insalubridad,  malas viviendas, desatención al nacer, al crecer y al morir, nos es por que estén malditos por Dios, sino por sistemas estructurales injustos y producida por razones ajenas a la voluntad individual y ajenos a la voluntad perfecta de Dios.

Es en este punto de círculo hermenéutico donde la teología de la prosperidad no logra cerrarse en una comprensión científica de la realidad y se refugia pragmáticamente como suele hacerlo, en un simplismo exegético basado en versículos aislados, poniéndose de esta forma al margen de la metodología de la fe cristiana y convirtiéndose en una teología  falsa y antibíblica.

Solo imagínese las implicaciones de esta corriente. Si la muerte, la enfermedad y la pobreza son una maldición por desobediencia, entonces Jesucristo que no tenía ni donde recostar su cabeza, los santos mártires de Hebreos 11, o el misionero mas grande de todos los tiempos, Pablo, vivieron, y murieron bajo maldición, y desobediencia. Es más, los millones de creyentes de los países pobres vivirían engañados, pensando que son bienaventurados,  mientras que los millonarios, los ricos terratenientes, los zares, los corruptos que se han hecho ricos, y tienen grandes cuentas bancarias serían los benditos del Padre Celestial.  Definitivamente, la premisa de vincular la posesión de bienes económicos, la salud, y la vida como base indispensable de aceptación divina es incorrecta.

2.      En relación a que la motivación para dar es invertir en el reino de Dios.

Esta afirmación es otra de las elaboraciones pragmáticas de la TP,  pero, lo que la teología de la prosperidad no explica es en qué consiste para ellos el “Reino de Dios”, que por supuesto no es “comida ni bebida sino gozo y paz en el Espíritu”, ni tampoco incluye el servicio compasivo y el sufrimiento. (Mt 25:34-35; 2ª.Tes 1:5)  ¿En qué consiste para los seguidores de esta corriente “el Reino”, comparado con la declaración de Jesucristo de que su “Reino no era de este mundo” (Jn 18:16)?  La teología de la prosperidad se hace de la vista gorda, al afirmar que el Reino de Dios responde a otros valores enfocados en el poder económico.

Instar a dar a la obra de Dios es algo loable. Se debe enseñar en cada congregación la importancia de ser fiel en diezmos y ofrendas. Esto es bíblico. Hay abundantes ejemplos de personas que se despojaron de sus bienes y dieron mas allá de sus fuerzas para la obra del Señor, ( 2ª Cor 8:3; Hch 4: 36-37;)  Pero, la motivación no era el interés personal de recompensa, sino por amor a la obra de Dios. Dieron no bajo presiones y promesas falsas de negociar con Dios, para así obtener una recompensa extraordinaria.

Repito; no es que estemos en contra de la inversión en nuevos ministerios evangelísticos o que es indebido sostener un programa de televisión o radio cristiano, sino que los motivos para desprenderse de bienes materiales deben estar dentro del contexto de la generosidad y la gratitud, y no por intereses mezquinos manejados por expertos, que con el ofrecimiento de grandes milagros de toda índole, hacen que los cristianos inviertan en el reino a cambio de favores especiales de Dios. La corriente de la prosperidad está resucitando las odiadas bulas papales, que siglos atrás se vendían a los creyentes para comprar el perdón de Dios o mitigar los sufrimientos del purgatorio.

Sin duda el materialismo que vivimos a diario ha provocado un alto grado de egoísmo, aún entre los fieles de las congregaciones. Cada vez se hace más difícil incentivar a las personas a colaborar económicamente con una obra evangelística, o apoyar financieramente al pastor local. No obstante, esto no es una excusa para justificar el empleo de tácticas comerciales o pseudo-religiosas nocivas, para levantar fondos. Es triste escuchar promesas que van desde la tergiversación del correcto sentido de ciertos pasajes bíblicos, hasta el ofrecimiento de multiplicaciones millonarias de fondos, por el solo hecho de hacerse colaborador o socio de tal o cual ministerio.

Tres herejías se pueden marcar en esta teología, maniquísmo: pues valida al próspero en detrimento del que sufre. Pelagianísmo: que asegura que dosis altas de fe pueden facilitar la obtención de bienes terrenales, y por último la estructuración fonética del nombre de Jesús, carente de un significado Santo, sino solo sobre la intenciones de abundancia monetaria recordando la herejía de nominalísmo.

3.      En relación a la fe como una fuerza que debe ser canalizada en orden a conseguir el objeto anhelado.

Esta afirmación de esta teología tiene un poco de verdad como todo lo que ellos promulgan. El asunto es que deja la fe atrapada en el comercialismo relacional con Dios, que riñe con el fundamento Bíblico de sujeción a la soberana voluntad de Dios, en donde la fe no es una fuerza mágica para creación de metas, status socioeconómico, sino es la energía de Dios para su gloria y la extensión de su reino de Buenas Nuevas de amor.

Una lectura sincera del cap. 11 de Hebreos, nos hace descubrir la parte vulnerable de la TP, que trata de inducir la fe cristiana en una filosofía de facilidad, donde la lucha real del cristiano se sustituye por el rito mágico que lo exime de toda conflictividad.

DECLARACIONES PERTINENTES:

1.   RECONOZCO  QUE  LA TEOLOGIA DE LA PROSPERIDAD, POR SUS PRINCIPIOS Y PROMULGACIONES QUE ESTAN  LEJOS DE UN CONTEXTO BIBLICO BIEN DELINEADO Y UNA VERDADERA Y CORRECTA INTERPRETACION,  ES HERÉTICA.

 

2.   RECONOZCO QUE LA VOLUNTAD DE DIOS ES QUE SUS HIJOS SEAN PROSPEROS Y QUE GOCEN DE TODAS LAS BENDICIONES QUE EL NOS DA, PERO DENTRO  DE LA PERFECTA VOLUNTAD DE EL, SIN QUE ESTO NOS EXIMA DE PASAR POR PRUEBAS Y LUCHAS EN ESTE MUNDO.

 

3.   RECONOZCO QUE DENTRO DE NUESTRAS IGLESIAS, SIEMPRE HABRA RICOS Y POBRES,  Y QUE CADA UNO DEBE VIVIR DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS Y QUE NINGUNO ES EL PRODUCTO DE ESTA O AQUELLA BENDICIÓN O MALDICIÓN.

 

4.   RECONOZCO QUE LOS MENSAJEROS DE LAS ASAMBLEAS DE DIOS DE LATINOAMERICA, QUE COMULGUEN CON ESTA CORRIENTE, DEBEN ABANDONAR ESTE TIPO DE MENSAJES Y APEGARSE A LAS SAGRADAS ESCRITURAS POR EL BIEN DE  LOS CRISTIANOS DE SUS PROPIAS NACIONES Y POR ENDE DE LATINOAMERICA.

 

5.   RECONOZCO QUE DEBEMOS TENER UN MENSAJE ACTUALIZADO, Y SER MÁS AGRESIVOS EN ALCANZAR LAS MASAS A TRAVES DE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN, SIN CAER EN EL FRAUDE NI PROMESAS FALSAS NI HERÉTICAS DE UNA FALSA TEOLOGIA, SINO DENTRO DEL MARCO BIBLICO DEL AMOR Y LA MISERICORDIA.

 

6.   RECONOZCO QUE DIOS NOS HA PUESTO EN ESTA ETAPA DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA, NO  COMO SIMPLES OBSERVADORES DE HEREJIAS QUE VAN EN CONTRA DE LA OBRA DE DIOS,  SINO COMO HERALDOS Y DEFENSORES DE UNA FE SANA, PURA Y VERDADERA QUE GLORIFIQUE A DIOS Y SE CUMPLA ASÍ EL OBJETIVO DE LA IGLESIA QUE ES LLEGAR AL CIELO.

 

7.   RECONOZCO QUE ESTA TEOLOGÍA HA TRAIDO BENEFICIOS MATERIALES A MAS DE ALGUNA IGLESIA O MINISTERIOS DE NUESTROS CONCILIOS, CREANDO PODEROSOS REINOS ECONÓMICOS, IMPENETRABLES MUCHAS VECES AL LIDERAZGO NORMAL DE LA IGLESIA, Y QUE CON EL ORGULLO DE “CRECIMIENTO”, DEJAMOS QUE MANEJEN A SU SABOR Y ANTOJO LOS HILOS DOCTRINALES QUE NOS HAN SOSTENIDO POR CASI 100 AÑOS, SIN QUE RECIBAN UNA REFLEXIÓN SERÍA Y DE RESPONSABILIDAD DE PARTE DE LAS AUTORIDADES RESPECTIVAS DE NUESTROS PAISES, PONIENDO EN PELIGRO NUESTRA EXISTENCIA COMO UNA ORGANIZACIÓN CELOSA DE LOS PRINCIPIOS MAS ELEMENTALES DE LA PALABRA DE DIOS.

 

8.   RECONOZCO Y FELICITO A AQUELLOS MINISTROS Y MINISTERIOS QUE HAN CRECIDO Y SE DESARROLLAN DENTRO DE UN MARCO BIBLICO, Y QUE SUS LIDERES NO PRETENDER FORMAR SUS PROPIOS REINOS, SINO QUE SON HUMILDES Y ACEPTAN CONSEJO, Y SIRVEN DE BENDICIÓN Y DE INSPIRACIÓN PARA OTROS MINISTERIOS.

 

9.   PROPONGO QUE EN ESTA MAGNA REUNIÓN REFLEXIONEMOS SIN PREJUICIOS NI ORGULLO NACIONALISTA SOBRE ESTE TEMA Y LOS  DEMAS QUE SE PRESENTARAN, Y ACTUEMOS CON VALOR Y PODER DEL ESPIRITU SANTO PARA CAMBIAR CUALQUIER HEREJÍA QUE SE QUIERA O SE HAYA INFILTRADO EN LA DOCTRINA SANA QUE SIEMPRE HEMOS PRACTICADO.

 

10.   POR ULTIMO:  MÍ ORACION ES QUE LAS ASAMBLEAS DE DIOS  DE LATINOAMERICA Y EL MUNDO, SEA SIEMPRE UNA VOZ PROFETICA, LLENA EL ESPIRITU SANTO, CON LA MANIFESTACIÓN PODEROSA DE MILAGROS Y PRODIGIOS,  A TRAVES DE MINISTROS COMPROMETIDOS CON EL VERDADERO REINO DE DIOS, A FIN DE QUE EL MUNDO CONOZCA A JESUCRISTO Y SEA SALVO POR EL.

 

Septiembre de año 2005, CUMBRE DE LA LATINOAMERICA DE LAS ASAMBLEAS DE DIOS.