En el año 1900 el Rvdo. Charles F. Parham ministro metodista, inició un Instituto Bíblico llamado Bethel en Topeca, Kansas, Estados Unidos de Norte América, para los alumnos que procedían de la Iglesia Metodista y el movimiento de santidad. En una velada del 31 de diciembre de 1900 al inicio de enero de 1901 El Espíritu Santo se derramo sobre Agnes Ozman, una hermana de solo dieciocho años de edad. Ella fue la primera que habló en nuevas lenguas y por tres días no podía hablar en su lenguaje natal. Esto sucedió mientras estudiaban el Bautismo en el Espíritu Santo en el libro  de Hechos de los Apóstoles. Posteriormente es mencionado William J. Seymour  por el mover del Espíritu Santo en la calle Azusa de los Ángeles California.  En los primeros años de la formación, el movimiento pentecostal se había proyectado en Kansas, Missouri, Texas California, y otros estados.

Primer Concilio General de las Asambleas de Dios

El primer concilio General de las Asambleas de Dios se realizo del 2 al 7 de abril de 1914 en la Ciudad de Hot Springs, Arkansas, Estados Unidos de Norte América con una asistencia de 300 personas. En este primer concilio general se tomaron las siguientes decisiones E. N. Bell fue elegido como el primer Presidente General de las Asambleas de Dios y J. Roswell Flower como Secretario General; se adopto el nombre de las Asambleas de Dios propuesto por K. Leonard. A partir de allí

En este momento, a nivel mundial, Las Asambleas de Dios tiene presencia en más de 200 países, cuenta con una membresía de más  63,000 y más de 346,000 iglesias. La mitad de ellos se encuentra en América Latina, en donde existen 29,000 miembros y 211,000 iglesias.

 

Reseña histórica de Las Asambleas de Dios en Guatemala

Los primeros intentos se hicieron desde el Salvador. Procuraban establecer iglesias en Jutiapa y Fraijanes, pero sin los resultados esperados. Uno de los obreros fue Lino Vargas, quien al ser acusado de político, fue apresado, y al quedar libre, regreso a El Salvador.

En 1932 y 1933, algunos creyentes salvadoreños cruzaron la frontera rural hacia Guatemala en busca de trabajo como aserradores. Estos hermanos a quienes se les conoció como evangélicos luteranos traían la experiencia pentecostal de Bautismo en Espíritu Santo y de inmediato empezaron a testificar de Jesucristo en sus tiempos libres. Su denuedo en testificar de su  fe les permitió contribuir a la formación de varios campos blancos siendo el primero en la aldea de Amatepeque.  Con el correr del tiempo y apoyó de otros creyentes, la obra de Dios se extendió y se estableció en Atescatempa, la cual es considerada como la primera iglesia local organizada y como la cuna de Las Asambleas de Dios en Guatemala; luego se establecieron las iglesias de Horcones, El Adelanto, Tiúcal y el Progreso; todas en el departamento de Jutiapa.

El Misionero Norte Americano Rafael Williams, junto con los obreros Francisco Arvizu y Pio Quinto Flores, viajaban desde  El Salvador a Guatemala para reconocer y apoyar las nuevas congregaciones establecidas. La iglesia de Atescatempa inicialmente llego a permanecer a un distrito de El Salvador.

Los Fundadores de Las Asambleas de Dios en Guatemala

En el año 1937, mientras el país estaba bajo el Gobierno del General Jorge Ubico, arribaron a Guatemala el joven misionero Juan L. Franklin y su esposa Elena. Ese mismo año, se convocaron a los pastores  y laicos para celebrar la primera Conferencia Nacional en Atescatempa. Esta conferencia se celebró del 31 de diciembre de 1937 al 2 de enero de 1938. En esta conferencia salió electo como Superintendente General el hermano Juan L. Franklin y  Secretario General Max Argueta. En ese momento ya se contaba con cinco iglesias autóctonas y formalmente establecidas: Atescatempa, El Adelanto, Horcones, Tiucal y el Progreso. Entre los obreros que asistieron podemos mencionar: Medardo Arana, Abel Arana, Max Argueta, Julián Morales, Ramón Bernal, .Lorenzo Morales, Leandro Zarceño y Arnulfo Hernandez. Posteriormente y poco a poco se fueron agregando al ministerio otros obreros como: Carlos Flores, Guillermo Paredes, Toribio Ramírez, Juan C. Martínez, Amadeo Zepeda, Martin Virula, Matías Morales y Domingo Túchez.

En 1941, ya el hermano Matías Morales se desempeñaba como pastor en el municipio del Progreso, departamento de Jutiapa. Los creyentes allí carecían de un local propio para su templo,  por lo que la hermana María Esquivel les prestaba su casa para los cultos y ella misma donó posteriormente el terreno para el templo. Después del pastorado del hermano Guillermo Paredes,  llego a la iglesia del progreso,  el Joven Pastor Juan C. Martínez, originario del Municipio de Compa.

La conversión de Juan C. Martínez había ocurrido unos años antes, cuando él, junto con otros cinco muchachos, asistió para observar un culto que celebraba el Misionero Juan L. Franklin en el pueblo de Comapa. La tercera noche de predicación, el Misionero pregunto a los presentes si alguno quería recibir en su casa el culto y Jesús Martínez, hermano de Juan C. Martínez,  Corrió a dar aviso a su padre Federico Martínez,  quien inmediatamente accedió a la celebración de aquel culto.

Fue así como en un histórico 12 de septiembre del año 1938, en otro culto dirigido por Juan L. Franklin, Federico Martínez y toda su familia recibían a Jesucristo como Señor de sus vidas. Un total de 18 personas se convirtieron a Cristo. Entre los convertidos estaban: Juan C. Martínez con solo 18 años de edad, su hermano Jesús Martínez y el abuelo de ellos, Timoteo Martínez. El primer templo de Comapa se construyo gracias a la donación del  terreno y casa que hicieron hermano Timoteo Martínez. Tres semanas después de su conversión, Juan C. Martínez recibió el Bautismo en el Espíritu Santo en un culto familiar celebrado en su casa.

De Jutiapa, las Asambleas de Dios se extendieron hacia las costas del pacifico. Juan L. Franklin acompañado de Matías Morales y Jesús Martínez llegaron alas lisas en el municipio de Chiquimulía. Inicialmente, el propósito del viaje del misionero era llegar a un lugar conocido como la para la pesca de un pez llamado   Dios  cambio los planes y el resultado fue el establecimiento de la Iglesia en la Aldea las Lisas. Esta  iglesia se constituyo en centro para la extensión del evangelio a todos los lugares circunvecinos. Los nuevos creyentes salían a muchos lugares en la primera lancha de motor que el misionero Franklin llevo a la aldea y la denomino .

El primer Instituto Bíblico se fundó en 1944 y está ubicado en la ciudad de Jutiapa. En 1950 el Instituto Bíblico se traslado a la ciudad capital por ser un lugar más estratégico.

Por medio de hermanos miembros del oriente que emigraron al Puerto de San José. Tiquizate y Nueva Concepción se estableció en la obra en la costa sur del país.  También se extendió a la ciudad capital en una de 1946, la Asamblea de Dios Central inauguraba su nuevo y hermoso templo en la Avenida Elena y 28 calle de la zona 3.

En 1949 llegaron a Guatemala los misioneros Quentin Shortes y su esposa Ruby. Después de su esmerado trabajo en todo el Oriente, litoral pacífico y el área central su visión las llevo a apoyar la obra de los departamentos de Peten y Izabal.

En el año 1953 el evangelista T. L. Orsbon realizo su masiva y exitosa campaña evangelística en la ciudad capital. Dio como resultado el crecimiento de las iglesias pentecostales exitosamente y la fundación de otras más incluyendo Asambleas de Dios.

En enero de 1952 llegaron a Guatemala los misioneros Walter Haydus y su esposa Miriam. Dos años después llegaron los misioneros Mexicanos Estefana Huerta Cervantes y Lidia Fajardo Treviño. Estos hermanos fueron un gran engranaje definitivo para el avance de la obra otros misioneros que llegaron para reforzar la obra guatemalteca fueron Tomas Holligsworth, Jorge Clark, Albert Rance Donald Jenkins y otros más.

Con la llegada de los esposos Haydus se reforzó el avance de la obra nacional. Tan pronto como el misionero  Walter Haydus llego a Guatemala,  fue nombrado como el director del Instituto Bíblico Central, y gracias a su visión,  y dinamismo, logro la construcción del actual edificio y la promoción de gran cantidad de obreros que se establecían como pastores en diferentes lugares del país.

La Consolidación de las Asambleas de Dios

Luego Juan L. Franklin se dirigió al occidente del país con la visión de llevar al evangelio a las diversas etnias de la región. Los primeros frutos de la cosecha tuvieron lugar entre los cakchiqueles de Panajachel, donde el misionero junto un Instituto Bíblico y se extendió la obra a los pueblos que rodeaban al Lago de Atitlán. Por ser el misionero Juan L. Franklin el pionero de la obra, y por el arduo trabajo realizado se le conoce como fundador de las Asambleas de Dios en Guatemala.

Las Asambleas de Dios de Guatemala fue reconocida por el Gobierno de la República de Guatemala el 26 de junio de 1958,  siendo el Presidente Miguel Hidigoras Fuentes, las gestiones fueron realizadas oficialmente por el misionero Quentin Shortes.

En 1960, Las Asambleas de Dios se extendieron a los cuchumatanes en el departamento de Huehuetenango. Los primeros obreros hicieron presencia en Santa Eulalia, San Lorenzo, Camojá, Santa Ana Huista, La Libertad y Nentón. Unos años después se extendió la obra ala cabera departamental, de San Marcos con la participación de los hermanos Armando Sazo y la Misionera Ruby Shortes.

En Nentón la iglesia se abrió con la participación del hermano Silverio Montejo y Placida Emilia Montejo. El primero se había convertido en la aldea de Huitzitzil de Tiquisate y la segunda se había integrado a Asambleas de Dios en San Lorenzo, Huehuetenango. En ese entonces, ambos hermanos Vivían en Nentón y solicitaron  un pastor, nombrándose como primer pastor al hermano Francisco Valdez. Los mencionados con anterioridad son hermanos carnales del actual Superintendente.

La obra se extendió a la ciudad de Quetzaltenango y en 1961 el ministerio de la sociedad de damas conocido como Concilio Misionero Femenil hacia esfuerzos para comprar un terreno en dicha ciudad. Con los esfuerzos del misionero Carlos Hinson se contribuyó el actual edificio del Centro Evangelistico de Occidente.

En el Peten la obra se inicio en 1970 con la hermana Ester Martínez y el hermano Sagrario Custodio. Posteriormente el hermano Herlindo López, las dos misioneras mexicanas y los misioneros Quentin y Ruby Shortes se involucraron en colaborar esta obra. Por la distancia fue necesaria la creación de un instituto bíblico, lo cual tuvo lugar en 1977 y lleva el nombre del misionero .

En el departamento de Alta Verapaz, la obra de Dios empezó en Cobán con el trabajo pionero de las misioneras Estefana Huerta y Lidia Guajardo. Estas hermanas mexicanas realizaron trabajo  evangelistico entre los niños. La obra en la Ciudad de Cobán se inicio con el pastor Laureano Corado. En San Pedro Carcha la inicio José Guevara. Con la llegada de los misioneros Ernesto Boman y su esposa Gloria. Se logro más colaboración en la evangelización, compra de terrenos y edificación de templos en el área de Alta Verapaz también compraron el terreno y edificaron el primer Instituto bíblico de Cobán.

Las misioneras Estefana Huerta y Lidia Guajardo también colaboraron con el pastor Pedro Virula, quien levanto la Asamblea de Dios en Puerto Barrios, en el departamento de Izabal. Ni aun la religiosa Esquipulas escapo de ser evangelizada, pues el misionero Perry Dymond repartió literatura abundante a los romerístas con la ayuda de otros pastores.

En 1975, a través de una campaña evangelística, dio inicio a la obra de las Asambleas de Dios hacia Joyabaj, Chinique, y Zacualpa, Nebaj y otros pueblos vecinos.

Este ha sido el proceso divino para la extensión de Las Asambleas de Dios en Guatemala por todo el país. Hoy se ve

Al inicio del año de la celebración del 75 aniversario de Las Asambleas de Dios en Guatemala, el país está dividido en seis regiones Intermedia, Norte, Occidente, y Oriente; cuenta una membresía total de 333.917; un total de 2,634 iglesias diseminadas en todo el territorio nacional y un total 3,409 ministros con credenciales, incluyendo esposas de ministro, pastoras titulares, pastores asistentes y jubilados.

¿Qué ha producido tanto crecimiento en Las Asambleas de Dios en Guatemala y el mundo? No hay duda que ha sido la dependencia de los fundadores y de las siguientes generaciones en el poder del Espíritu Santo, Hechos 1:8 declara: (NTV). Esta plenitud de poder ha dado energía a misioneros, pastores, evangelistas, y maestros en todo el mundo, y como resultado se ha establecido y se ha logrado el crecimiento de las iglesias.

Por esta razón se debe insistir en que cada miembro de la iglesia reciba el bautismo en Espíritu Santo, con la señal inicial de hablar en otras lenguas conforme a la Biblia, porque este es el elemento esencial para la  evangelización de los perdidos.